“Pensar con las manos ” de David Gómez
- Alumbra Rural

- 30 mar
- 2 Min. de lectura
El conocimiento se adquiere mediante una gran pluralidad de procesos cognitivos. Entre ellos destaca el hecho de experimentar como un camino fundamental en el aprendizaje. Un saber que nace de la experiencia y se transforma en un conocimiento que se siente, se recuerda y se repite con el cuerpo.
Pensar con las manos es una reflexión sobre la intuición, lo sensorial y la sabiduría no escrita. Ese saber íntimo, cotidiano, transmitido sin palabras y que no se puede explicar. Un proyecto que traza paralelismos entre el instituto inherente de los procesos creativos y esa sabiduría popular cargada de misticismo. El saber de nuestras abuelas y madres transmitido de forma íntima, mientras lo simple se transforma en arte.
David Gómez plantea en esta muestra un diálogo heterodoxo entre piezas que, aunque diversas en forma y origen, comparten una sensibilidad común. Un diálogo sobre el recuerdo, la familia, la ruralidad y la naturaleza. Un proyecto expositivo que surge de la vinculación del artista con Alumbra, un canto a lo sensorial, a lo rural y a una sensibilidad concreta. Muchas de las piezas de la exposición surgen de la experiencia vivida por el artista en la residencia: del vínculo con los compañeros, del contacto con el entorno, del patrimonio —material e inmaterial— y de los testimonios recogidos.
El protagonismo de los bordados en Pensar con las manos resume muy bien el espíritu de la exposición. Bordados que funcionan como cápsulas de tiempo, donde el gesto lento y repetitivo se convierte en un acto de resistencia y de cuidado. Un espacio de recogimiento que conecta con la memoria, lo rural y la tradición. Pinturas bordadas a pinceladas que se alimentan del saber íntimo y familiar que hunde sus raíces en los oficios tradicionales femeninos. En una sensibilidad pictórica que prioriza el gesto, el silencio y el tiempo, creando un vínculo entre la forma de tejer y manera de pintar.
Una exploración del impulso creativo a través de la pintura, que se nutre de un archivo de imágenes personales y colectivas, para establecer nuevos diálogos abiertos al espectador. Todo bajo la premisa de entender que, en ocasiones, el pensamiento es capitaneado por la experiencia, lo sensorial o la pura intuición. Porque pensar no sucede solo en la mente, sino también en el cuerpo, en el hacer y en el contacto.
Óscar García García, comisario














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